Seis compañías de computación cuántica a las que seguir la pista en 2022

La computación cuántica supone ya un antes y un después en la historia de la informática. Y aunque es verdad que aún tendrán que pasar unos cuantos años antes de que podamos hablar de una tecnología madura, la mayoría de los expertos coinciden en señalar que a medio plazo, su impacto en los principales sectores será completamente disruptivo.

En este espacio, tanto grandes empresas tecnológicas como IBM o Microsoft, como starups como QCI, están apostando por el desarrollo de nuevos procesadores y servicios cuánticos con los que las empresas podrán en un futuro no tan lejano, resolver problemas que ahora mismo resultan impensables y a los que la computación clásica no es capaz de ofrecer una solución en tiempos razonables.

Para entender qué esta ocurriendo ahora mismo en este nicho de mercado, en MCPRO hemos querido repasar las compañías a las que muy especialmente va a merecer la pena prestar atención a lo largo de este año.

IBM

IBM es uno de los grandes pioneras de la computación cuántica. En 2019 se convirtió en la primera compañía en ofrecer servicios de Quantum Computing a nivel comercial, utilizando para ello su propia infraestructura cloud y favoreciendo que prácticamente cualquier empresa pudiera comenzar a explorar las posibilidades que ofrece esta nueva tecnología.

Desde entonces la compañía ha seguido mejorando sus equipos y aumentando el número de qubits que puede ofrecer. De hecho, en 2022 debería presentar un procesador de 433 qubits al que ha bautizado como Osprey; en 2023 llegará Condor, un super ordenador de 1.121 qubits y a partir de aquí, la compañía espera que la computación cuántica realmente pueda ser más eficaz que la supercomputación tradicional para resolver un gran número de problemas.

Aunque es cierto que una compañía como IBM tal vez carezca de esa visión arriesgada e innovadora que proponen algunas startups en este campo, también lo es que tiene recursos financieros como para cumplir con sus objetivos de forma holgada, como se ha encargado de demostrar al publicar su hoja de ruta.

QCI

QCI (Quantum Circuits) es otra de las compañías a la que merece seguir cuando de lo que hablamos es de computación cuántica, apostando por un enfoque modular. A diferencia de algunos actores en este ecosistema, su objetivo no es tanto el sustituir la computación clásica por la cuántica, sino que esta última funcione de forma complementaria.

Dentro de esta visión, la compañía lleva tiempo desarrollando nuevos servicios que facilitan que los recursos cuánticos estén disponibles en computadoras binarias. En ese marco, la compañía presentó a principios de 2021 Qatalyst, una plataforma de computación cuántica de software como servicio, de modo que las empresa pudieran acceder a estos recursos a través de la nube.

Además ha desarrollado un programa de partners, de modo que sean sus socios los que acerquen los beneficios de la cuántica a sus clientes, facilitando que esta tecnología sea mucho más accesible.

Xanadu

La startup canadiense Xanadu ha ocupado muchos titulares en los últimos tiempos, al convertirse en la primera compañía capaz de ofrecer una plataforma de computación cuántica basada en la fotónica, disponible en través de la nube. En este sentido y diferencia de otras empresas, los sistemas de Xanadu utilizan luz en lugar de superconductores, por lo que pueden mantener su ordenador a temperatura ambiente.

Esta aproximación a la cuántica le ha valido entre otras cosas haber sido seleccionada por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA), que ha invertido 45 millones de dólares en el futuro de la empresa. Por otro lado, la startup también ha publicado herramientas Open Source para su plataforma, de modo que sus posibles socios y clientes puedan aprovechar al máximo los recursos cuánticos que ofrece.

Xanadu afirma que su sistema es ideal para resolver los problemas actuales de las empresas, como la gestión de redes, la planificación y la logística y aunque probablemente no ofrece servicios claramente diferenciales con respecto a su competencia, el potencial de la computación cuántica a temperatura ambiente es difícil de ignorar.

Microsoft Azure Quantum

Como en el caso de IBM, Microsoft es otra de las grandes compañías que se está posicionando en el terreno de la cuántica. Para llegar a las empresas utiliza su plataforma Azure, en una plataforma as a service que ha bautizado como Microsoft Azure Quantum.

Su plataforma ofrece a las empresas acceso a recursos cuánticos sin los elevados gastos y costes de infraestructura que suelen conllevar y al igual que la plataforma Qatalyst de QCI, Azure Quantum ofrece una colección de recursos que van más allá de lo que ofrece la propia Microsoft. En este sentido, los usuarios también pueden acceder a recursos de QCI, Honeywell, Toshiba, IONQ y 1Qloud.

D-Wave Systems

Otra de las principales empresas de computación cuántica a las que hay que prestar atención en 2022 es D-Wave. La empresa fue una de las primeras en ofrecer acceso en la nube en tiempo real a recursos de computación cuántica, y sigue siendo líder en este campo.

A principios de 2020, D-Wave presentó la plataforma Leap 2, que ofrece a los usuarios acceso en la nube a un híbrido de procesadores cuánticos y clásicos. Este sistema puede calcular problemas con hasta 10.000 variables, equilibrando las cargas de trabajo entre los recursos clásicos y cuánticos para maximizar la eficiencia. Leap 2 también incluye varias herramientas para desarrolladores que ayudan a los usuarios a sacar provecho de la plataforma sin necesidad de tener mucha experiencia.

Rigetti

La startup Rigetti tiene varias novedades en hardware de computación cuántica. Para empezar, sus usuarios ya pueden acceder a su chip de última generación, Aspen-11, de 40 qubits y que promete un rendimiento mejorado. Además, varios de sus clientes podrán acceder a su procesador de 80 bits, conseguido mediante la unión de dos chips de 40 qubits, para probarlo.

Por otro lado, en Rigetti han confirmando que están explorando la posibilidad de permitir a sus clientes acceder a un tercer estado energético de su hardware de superconducción, lo que permitiría convertir sus qubits en qutrits, y por tanto, la manipulación de muchos más datos con el hardware que ya existe. Para conseguirlo, Rigetti ha modificado su software de control para que haya acceso programable a uno de los estados de mayor energía.

Noticia publicada en Muy Computer Pro.

Estos fueron los principales objetivos de los ciberdelincuentes en 2021

Cisco Talos analiza los principales objetivos de los ciber-delincuentes en 2021.
Durante el pasado año, empresas y administraciones de todo el mundo se enfrentaron a un conjunto creciente de adversarios de ransomware y a diversos incidentes de ciberseguridad de relevancia, con el telón de fondo de la pandemia que generó su propio conjunto de desafíos.

Tras analizar las familias de malware más utilizadas en 2021, Cisco desvela los principales objetivos de los ciberdelincuentes que detectó el equipo de respuesta de Talos:

  • El ransomware fue la principal amenaza durante todo el año, acaparando el 38% del total de ciberataques. No obstante, hubo un cambio en su actividad, ya que gigantes del ransomware como Ryuk, REvil o Maze fueron desapareciendo y Talos observó una mayor variedad de atacantes explotando las herramientas disponibles comercialmente y de código abierto como PowerShell, 7-Zip y WinRAR.
  • Sanidad, el sector vertical más atacado a lo largo de 2021. Sanidad acaparó el grueso de los ciberataques con la excepción de otoño, cuando la administración local se convirtió en el principal objetivo. En diciembre de 2011 y enero de 2022, atención sanitaria ha seguido siendo el sector más atacado, debido sobre todo a sus menores presupuestos de ciberseguridad y a la mayor dificultad de pausar los sistemas para efectuar analíticas e implementaciones.
  • Los vectores iniciales más comúnmente observados incluyeron la explotación de aplicaciones orientadas a Internet (principalmente aprovechando vulnerabilidades en programas ampliamente utilizados como Microsoft Exchange), así como los ataques de phishing para dirigirse a los usuarios finales. Además, en otoño los ataques al correo electrónico empresarial (BEC) fueron la vía más utilizada para obtener el acceso inicial.
  • Cisco Talos se ocupó de cuatro incidentes de seguridad principales:
  1. El ataque a la cadena de suministro de SolarWinds.
  2. La explotación masiva de las vulnerabilidades de Microsoft Exchange Server.
  3. El ataque de REvil contra el proveedor de soluciones de TI Kaseya.
  4. El descubrimiento de la vulnerabilidad Log4J.

De estos cuatro, las vulnerabilidades de Microsoft Exchange han sido las más impactantes para las organizaciones hasta ahora (comprendiendo el 35% de todos los incidentes a principios de la primavera), ya que Talos ha seguido detectando incidentes que aprovechan Exchange durante los dos últimos meses.

“Creemos que 2022 mantendrá a los equipos de respuesta de Cisco Talos tan ocupados como en 2021”, destaca Ángel Ortiz, director de Ciberseguridad en Cisco España. “Las vulnerabilidades de Log4J, la cadena de suministro y el riesgo de terceros, el reciente resurgimiento de Emotet y cambios en los actores de ransomware son algunas de las tendencias en ciberataques que Talos seguirá supervisando de cerca durante este año”.

Noticia publicada en Redes Telecom.

El reto casi imposible de ofrecer seguridad y privacidad en el metaverso

La ONG Oasis ha lanzado una serie de recomendaciones para que las empresas desarrollen espacios virtuales seguros. Los comportamientos tóxicos digitales podrían resultar aún más agresivos en estos entornos y necesitamos formas de proteger a los usuarios sin sacrificar su privacidad.

Internet puede parecer un agujero negro repleto de los peores aspectos de la humanidad. Y, de momento, hay pocos indicios de que el metaverso, ese mundo digital virtual imaginado donde podemos trabajar, jugar y vivir, vaya a ser mucho mejor. Como ya hemos informado, una mujer beta tester en la plataforma de realidad virtual de la red social Meta, Horizon Worlds, ya se ha quejado de haber sido acosada sexualmente.

Tiffany Xingyu Wang cree que tiene una solución. En agosto de 2020, más de un año antes de que Facebook anunciara que cambiaría su nombre a Meta y el enfoque de su principal plataforma de redes sociales a otros planes para su propio metaverso, Wang creó la organización sin ánimo de lucro Oasis Consortium, un grupo de empresas de videojuegos y compañías online con la idea de desarrollar “un internet ético donde las generaciones futuras sientan confianza para poder interactuar, crear y existir sin el odio y la toxicidad online“.

¿Cómo? Wang piensa que Oasis puede garantizar un metaverso mejor y más seguro al ayudar a las empresas tecnológicas a autorregularse.

A principios de este mes, Oasis lanzó sus Estándares de seguridad del usuario, un conjunto de recomendaciones que incluyen la contratación de un responsable de fiabilidad y seguridad, la moderación de contenido y la integración de las últimas investigaciones en la lucha contra la toxicidad. Las empresas que se unen al consorcio se comprometen a trabajar para lograr estos objetivos.

Wang, quien pasó los últimos 15 años trabajando en inteligencia artificial (IA) y moderación de contenido, explica: “Quiero darle a la web y al metaverso una nueva opción. Si el metaverso va a sobrevivir, debe tener en cuenta e integrar la seguridad“.

Tiene razón: el éxito de la tecnología está ligado a su capacidad de garantizar que los usuarios no resulten perjudicados. Pero ¿de verdad podemos confiar en que las empresas de Silicon Valley lograrán autorregularse en el metaverso?

Un metaverso más seguro

De momento, entre las empresas que se han unido a Oasis figuran la plataforma de juegos Roblox, la empresa de citas Grindr y el gigante de los videojuegos Riot Games. Juntos cuentan con cientos de millones de usuarios, muchos de los cuales ya utilizan espacios virtuales activamente.

Sin embargo, cabe destacar que Wang aún no ha hablado con Meta, posiblemente el jugador más importante en el futuro metaverso. Su estrategia es acercarse a las Big Tech “cuando vean los cambios significativos que estamos consiguiendo con nuestro movimiento”. Cuando se le preguntó sobre sus planes de seguridad en el metaverso, Meta señaló dos documentos: un comunicado de prensa que detalla las asociaciones con grupos e individuos para “construir el metaverso de manera responsable” y una publicación de blog sobre cómo mantener la seguridad en los espacios de realidad virtual. Ambos fueron escritos por el CTO de Meta, Andrew Bosworth.

Wang espera garantizar la transparencia de varias maneras. Una es creando un sistema de calificación para que la sociedad sepa cuál es la posición de cada empresa en el mantenimiento de la fiabilidad y la seguridad, similar al que siguen muchos restaurantes, donde se muestran las calificaciones de la ciudad por cumplir estándares de sanidad y limpieza. Otra consiste en exigir a las empresas miembros que contraten a un responsable de la fiabilidad y seguridad. Este puesto se ha vuelto cada vez más común en las empresas más grandes, pero no existe un conjunto de estándares acordados que deba cumplir cada responsable de la fiabilidad y seguridad, señala Wang.

Pero gran parte del plan de Oasis sigue siendo, en el mejor de los casos, idealista. Un ejemplo es la propuesta para utilizar aprendizaje automático para detectar acoso y discursos de odio. Como informamos el año pasado, los modelos de IA o dan demasiadas posibilidades de propagación al discurso de odio o se exceden. Aun así, Wang defiende la promoción de la IA por parte de Oasis como una herramienta de moderación. “La IA es tan buena como los datos. Las plataformas comparten diferentes prácticas de moderación, pero todas trabajan para lograr una mejor precisión, una reacción más rápida y la seguridad mediante la prevención en el diseño”, explica.

El documento de Oasis, de siete páginas, describe los futuros objetivos del consorcio. Gran parte parece una declaración de misión, y Wang explica que, en los primeros meses, el trabajo se ha centrado en la creación de grupos asesores para ayudar a definir los objetivos.

Otros elementos del plan, como su estrategia de moderación de contenido, resultan demasiado vagos. Wang afirma que le gustaría que las empresas contrataran un grupo diverso de moderadores de contenido para que puedan comprender y combatir el acoso de las personas racializadas y de todas aquellas que se identifican como no hombres. Pero su plan no ofrece más medidas para lograr este objetivo.

El consorcio también espera que las empresas miembros compartan datos sobre los usuarios que cometan abusos, lo cual es importante para identificar a los infractores reincidentes. Las empresas participantes se asociarán con otras organizaciones sin ánimo de lucro, agencias gubernamentales y fuerzas del orden para crear políticas de seguridad, indica Wang que también planea que Oasis tenga un equipo de respuesta policial, cuyo trabajo será notificar a la policía sobre el acoso y abuso. Pero no está claro cómo la colaboración del grupo de trabajo con las fuerzas del orden diferirá del statu quo.

Equilibrar privacidad y seguridad

A pesar de la falta de detalles concretos, algunos expertos creen que el documento de estándares del consorcio es, al menos, un buen primer paso. “Es bueno que Oasis se dedique a la autorregulación, empezando por las personas que conocen los sistemas y sus limitaciones”, opina la abogada especializada en tecnología y derechos humanos Brittan Heller.

No es la primera vez que las empresas tecnológicas colaboran de esta manera. En 2017, algunas acordaron intercambiar información libremente con el Foro Global de Internet para Combatir el Terrorismo (GIFCT, por sus siglas en inglés). Hoy en día, GIFCT sigue siendo independiente y las empresas que se adhieren a él se autorregulan.

La investigadora de la Escuela de Computación y Sistemas de Información de la Universidad de Melbourne (Australia) Lucy Sparrow cree que lo bueno de Oasis es que ofrece a las empresas algo con lo que trabajar, en vez de esperar a que ellas mismas inventen los términos o esperar a que un tercero haga ese trabajo.

Sparrow añade que la integración de la ética en el diseño desde el principio, como propone Oasis, es admirable y que su investigación de sistemas de juegos multijugador muestra que eso marca la diferencia. “La ética se suele relegar a un segundo plano, pero [Oasis] fomenta pensar en ella desde el principio”, destaca.

Pero Heller cree que el diseño ético podría no ser suficiente y sugiere que las empresas de tecnología modifiquen sus términos de servicio, que han sido fuertemente criticados por aprovecharse de los consumidores sin conocimientos jurídicos.

Sparrow está de acuerdo y duda de que un grupo de empresas de tecnología actúe en el mejor interés de los usuarios. La experta señala: “Surgen dos preguntas. Una, ¿cuánto confiamos en las corporaciones impulsadas por el capital para controlar la seguridad? Y dos, ¿cuánto control queremos que tengan las empresas tecnológicas sobre nuestras vidas virtuales?”

Es una situación complicada, especialmente porque los usuarios tienen derecho tanto a la seguridad como a la privacidad, pero esas dos necesidades pueden entrar en conflicto.

Por ejemplo, los estándares de Oasis incluyen consejos para presentar quejas ante la policía si algún usuario sufre acoso. Pero, presentar una denuncia suele ser difícil porque, por razones de privacidad, las plataformas a menudo no registran lo que sucede en ellas.

Este cambio marcaría una gran diferencia en la capacidad de disciplinar a los reincidentes, que actualmente pueden salirse con la suya al practicar abusos y acosos en distintas plataformas, porque estas no se comunican entre sí sobre qué usuarios son problemáticos. No obstante, Heller cree que, aunque en teoría es una gran idea, resulta difícil ponerla en práctica, porque las empresas están obligadas a mantener la privacidad de la información del usuario de acuerdo con las condiciones del servicio.

Y se pregunta: “¿Cómo se podrían anonimizar estos datos para poder compartirlos de manera efectiva? ¿Cuál sería el umbral para compartir los datos? ¿Cómo hacer que el proceso de compartir información sea transparente y que las eliminaciones de usuarios sean recurribles? ¿Quién tendría la autoridad para tomar tales decisiones?”

No hay precedentes de empresas compartiendo información [con otras empresas] sobre los usuarios que violan los términos de servicio por acoso u otro mal comportamiento, aunque sobrepase los límites de la plataforma”, agrega la abogada.

Una mejor moderación del contenido, por parte de personas y no máquinas, podría cortar el acoso en la raíz. Sin embargo, Heller no tiene claro cómo Oasis planea estandarizar la moderación de contenido, especialmente entre un medio basado en texto y otro que es más virtual. Moderar en el metaverso tendrá su propio conjunto de desafíos.

Y detalla: “La moderación de contenido en las redes sociales con IA que capta el discurso de odio se basa principalmente en el texto. La moderación de contenido en RV deberá rastrear y monitorizar el comportamiento principalmente, en teoría y los actuales mecanismos de informes de RV y RA [realidad virtual y aumentada] son, en el mejor de los casos, cuestionables y, a menudo, ineficaces. No puede ser automatizada por IA en estos momentos”.

Eso pone la carga de denunciar el abuso en el usuario, como experimentó la víctima de acoso de Meta. El audio y el vídeo tampoco se suelen grabar, lo que dificulta encontrar pruebas. Incluso entre las plataformas que graban el audio, Heller destaca que la mayoría retiene solo fragmentos, lo que hace que el contexto sea difícil, si no imposible, de entender.

Wang enfatiza que los Estándares de seguridad del usuario han sido creados por un consejo asesor sobre la seguridad, pero todos eran miembros del consorcio, algo que inquietó a Heller y Sparrow. La verdad es que las empresas nunca han tenido un gran historial de protección de la salud y la seguridad del consumidor desde que existe internet; ¿por qué deberíamos esperar algo diferente ahora?

Sparrow no cree en eso: “Lo importante es tener un sistema establecido para poder hacer justicia o señalar qué tipo de comportamientos se esperan y que hay consecuencias para esos comportamientos que están fuera de lugar”. Eso podría significar involucrar a otras partes interesadas y ciudadanos, o algún tipo de gobernanza participativa que permita a los usuarios testificar y actuar como jurado.

Pero no cabe duda de que la seguridad en el metaverso requerirá algo más que un grupo de compañías tecnológicas que prometen cuidarnos.

Noticia publicada en MIT Technology Review.

Los chips cerebrales de la empresa de Elon Musk, Neuralink, listos para ser testados en humanos

El dispositivo tiene el tamaño de una moneda grande y está diseñado para implantarse en el cráneo de una persona mediante unos cables ultrafinos.
El cofundador de PayPal, SpaceX, Neuralink y OpenAI, Elon Musk, está a un solo paso de acceder a la mente de todos los ciudadanos. Su empresa Neuralink ha anunciado que ha creado microchips de inteligencia artificial y que, aunque aún no hay fecha exacta, próximamente iniciarán el proceso de ensayos clínicos sobre humanos.
La empresa, que trata temas de tecnología de la salud, ha comunicado a los medios la contratación de un director de ensayos clínicos, con sede en Fremont, California, para «trabajar en estrecha colaboración con algunos de los médicos más innovadores y los mejores ingenieros, además de trabajar con los primeros participantes del ensayo clínico de Neuralink».
Musk, quien cofundó Neuralink en 2016, prometió que la tecnología «permitirá a alguien con parálisis usar un teléfono inteligente con la mente más rápido que alguien que usa los pulgares».
La compañía de Silicon Valley, que ya implantó con éxito microchips de inteligencia artificial en los cerebros de un mono macaco llamado Pager y una cerda llamada Gertrude, que mediante cirugía se le añadió  un dispositivo de monitoreo cerebral que se movía mientras el chip recopilaba datos.
Ahora están tratando de reclutar a un «director de ensayos clínicos» para realizar pruebas de la tecnología en humanos. Para ello han creado un anuncio: «Como director de ensayos clínicos, trabajará en estrecha colaboración con algunos de los médicos más innovadores y los mejores ingenieros, además de trabajar con los primeros participantes de ensayos clínicos de Neuralink», explica. «Dirigirás y ayudarás a construir el equipo responsable de habilitar las actividades de investigación clínica de Neuralink y desarrollar las interacciones regulatorias que vienen con un entorno acelerado y en constante evolución».
El dispositivo tiene el tamaño de una moneda grande, y está diseñado para implantarse en el cráneo de una persona mediante unos cables ultrafinos que irán dirigidos directamente al cerebro de la persona que lo necesite.
En diciembre de 2021, Musk le explicó al Wall Street Journal que esperaban «tener esto en nuestros primeros humanos, que serán personas que tienen lesiones graves de la médula espinal como tetrapléjicos, cuadripléjicos, el próximo año, pendiente de la aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos».

Noticia publicada en El Debate.

Tecnología fuera de control – Por qué el 5G está tumbando aviones en EE.UU.

Todos se las prometían muy felices En Estados Unidos con el despliegue de sus nuevas redes 5G: la llamada banda-C prometía superar las limitaciones de la banda mmWave, pero su puesta en marcha ha causado un verdadero caos allí por las potenciales disrupciones con los altímetros de los aviones.

Lo curioso es que en Europa no ha habido tales problemas, y el despliegue de esas redes en esa banda han transcurrido sin complicaciones. ¿Qué diferencia al despliegue en Europa del que ha tenido lugar en Estados Unidos? Hablemos de frecuencias.

Tus frecuencias son más altas que las mías

La tecnología 5G hace uso de varias bandas de frecuencia, pero la que prometía más velocidad era la banda milimétrica, conocida también como mmWave.

El problema de esta tecnología es que su cobertura está a menudo limitada a zonas muy acotadas, y ahí es donde entra la banda-C, que aun siendo menos eficiente en consumo ofrece una cobertura mayor y permite un despliegue más amplio de esas redes móviles de alta velocidad.

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El despliegue de esa banda no obstante ha sido distinto en Estados Unidos y en Europa, y la clave está en los rangos de frecuencia utilizados: mientras que en EE.UU. se han usado frecuencias entre los 3,7 y los 3,98 GHz, en Eiropa se han usado frecuencias algo más bajas y lentas que van desde los 3,4 a los 3,8 GHz.

Ahí es donde surge el problema: los altímetros de aviones como el Boeing 777 que podían verse interferidos por esa señales hacen uso del rango de frecuencias que va de los 4,2 a los 4,4 GHz.

La banda-C de Estados Unidos se acerca mucho más a ese rango de frecuencias, y eso es lo que ha provocado alarma entre las aerolíneas, que amenazaron con cancelar sus vuelos si ese despliegue continuaba. Operadoras como At&T y Verizon acabaron limitando el despliegue, que por ejemplo contempla ahora las llamadas “zonas de amortiguamiento” (“buffer zones”) en las que la banda-C no está operativa.

En Europa ese temor no existe. La European Union Aviation Safety Agency (EASA) indicaba en CNN que “los datos técnicos que hemos recibido de fabricantes europeos no ofrecen evidencia concluyente que nos hagan tener preocupaciones inmediatas de seguridad en estos momentos”.

Países como Francia han ido incluso ma´s allá, y en sus despliegues cerca de aeropuertos han inclinado adrede las torres con las antenas 5G para limitar su potencial interferencia con los aviones.

Lo hicieron como medida de prevención, y no han tenido ningún tipo de problema con ese despliegue de redes 5G en la banda-C. Queda por ver cómo resuelven el problema operadoras como Verizon o AT&T finalmente, si es que lo hacen.

Imagen | John McArthur

Vía | CNN

Noticia publicada en: Xataka.